50 frases de Juan Zorrilla de San Martín
Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado.
Mirad: del Uruguay en las espumas, del Uruguay querido, brota un rayo de luz desconocido que, desgarrando el seno de las brumas, atraviesa la noche del olvido.
Las lágrimas son como los collares de perlas, cuantas menos hay, más se cree que son falsas.
Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él.
Levántate valiente, levántate a reinar, que de rey tienes el corazón y la guerrera frente.
Tanto es una ventura buena, cuanto es duradera, y tanto es duradera, cuanto es honesta.
Es la voz de la patria… Pide gloria… Yo obedezco esa voz. A su llamado.
La necesidad, según se dice, es maestra de sutilizar el ingenio.
La fuerte ciudadela, baluarte del que fue Montevideo, desnuda ya del generoso arreo.
¿Es lo de arriba? ¿Lo de abajo? Es lo hondo, sin relación, ni espacio, ni barreras.
¿Jamás la noche engendrará un delirio, la bíblica visión enardecida, que a esa planta infeliz dé aliento y vida con el riego de sangre del martirio?
Los que escucháis quejidos y palabras en el triste rumor de la hoja seca, y algo más que la idea del invierno, próximo y frío, a vuestra mente llega.
¡Oh! No, no puede ser. Pueblo, despierta; arranca el porvenir de tu pasado.
La palina centenaria, el camalote, el ñandubay, los talas y las ceibas: la historia de la sangre de un desierto, la triste historia de una raza muerta.
La venganza de los que bien se han querido sobrepujan a las ofensas hechas.
Pueblo: tu poder es grande y todos te temen como a un amo terrible. Pero tú eres fácil de seducir; te gusta ser adulado y engañado.
Lo importante no es tener muchas ideas, sino la idea oportuna en cada caso.