
frases de Gustavo Adolfo Bécquer sobre el amor
El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.
Lo que ha sido no tiene razón de ser nuevamente y no será.
El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.
Mi cerebro es el caos, mis ojos la destrucción, mi esencia la nada.
Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales.
El insomnio junto a una mujer bonita no es seguramente el peor de los males.
El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.
Poesía es y no otra cosa esa aspiración melancólica y vaga que agita tu espíritu con el deseo de una perfección imposible.
¡Los suspiros son aire y van al aire! ¡Las lágrimas son agua y van al mar!. Dime, mujer, cuando el amor se olvida ¿sabes tú adónde va?
Los sueños son el espíritu de la realidad con las formas de la mentira.
Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.
En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna.
Si pudiera hacerse la disección de las almas, cuantas muertes misteriosas se explicarían.

Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos. Eso no es corazón…; es una máquina, que, al compás que se mueve, hace ruido.
Yo tengo fe en el porvenir.
No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía.
Paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza.