
frases de Émil Michel Cioran
frases de Émil Michel Cioran
El insomnio es una lucidez vertiginosa que convertiría el paraíso en un lugar de tortura.
Para usted que ya no la tiene, la libertad es todo. Para nosotros que sí, es meramente una ilusión.
Estamos todos en el fondo de un infierno donde cada instante es un milagro.
Nuestros rencores derivan del hecho que, permaneciendo por debajo de nosotros mismos, no hemos sido capaces de alcanzar la meta. Esto nunca se lo perdonamos a los demás.
Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera. Sin la idea del suicidio, si no fuera por la posibilidad del suicidio, ya me habría matado.
Cuantas menos esperanzas tenemos, más orgullosos nos sentimos, hasta el punto orgullo y desesperación se desarrollan a la vez.
No creo haber perdido una sola ocasión de estar triste. Mi vocación de hombre.
Vago a través de los días como una puta en un mundo sin aceras.
Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero deberíamos estarlo mucho más de lo que no hemos hecho. Ese orgullo está por inventar.
Cuanto más leo a los pesimistas, más amo la vida.
Existe en la estupidez una gravedad que, mejor orientada, podría multiplicar el número de obras maestras.
El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.
Una obsesión vivida hasta la saciedad se anula en sus propios excesos.
El valor más difícil, que es especialmente necesario para los débiles, es el valor de sufrir.
Los días no adquieren sabor hasta que uno escapa a la obligación de tener un destino.
¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?

Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.
El límite de cualquier dolor es un dolor aún mayor.
El creador que desea volverse transparente para sí mismo, deja de crear: conocerse es sofocar los propios dones y el propio demonio.
No se pueden evitar los defectos de los hombres sin renunciar al mismo tiempo a sus virtudes.