
Edadismo o discriminación por la edad: 7 ejemplos
El edadismo ocurre cuando la edad es usada para categorizar y dividir a las personas, ocasionándoles daños, injusticias y desventajas.
El edadismo puede adoptar diversas formas, tales como discriminación, prejuicios, políticas y prácticas que acentúen dichas creencias estereotipadas. Puede influir tanto de forma psicológica, como conductual y fisiológica. A nivel psicológico, las personas que perciben los estereotipos negativos sobre su edad pueden experimentar estrés. Conductualmente, una imagen desfavorable que tenga una persona de sí misma le puede llevar a incurrir en comportamientos no adecuados, como desatender las pautas de los medicamentos prescritos. A nivel fisiológico, los estereotipos indican cambios cerebrales que se evidencian más tarde, como acumulación de placas y ovillos, así como reducción del hipocampo.
Origen del edadismo
El edadismo fue un término establecido en el año 1968 por el psiquiatra y gerontólogo Robert Butler, quien lo categorizó basándose en tres elementos: las actitudes hacia las personas mayores, la edad avanzada y el proceso de envejecimiento.
Aunado a ello, los autores mencionados encontraron algunas prácticas médicas tendentes a, en situaciones de escasez de recursos, descartar la aplicación de algunos tratamientos a mayores en virtud, únicamente, de un criterio etario.
Asimismo, los titulares reflejaron la propuesta de algunas autoridades sanitarias a que las medidas de aislamiento social y posterior desconfinamiento tuviese como criterio la edad, estableciendo las más duraderas o severas a los mayores de cierta edad, argumentando una supuesta protección.
Tales medidas, la negativa de tratamientos e imposición de mayor confinamiento, se fundamentaron en la fragilidad e indefensión, sin considerar la diversidad que existe en las personas mayores, fomentando así una estigmatización y sobreprotección paternalista, además de violación de los derechos de los mayores y del principio de igualdad.
Manifestaciones del edadismo
El edadismo se puede manifestar en diferentes ámbitos que van desde el laboral hasta el familiar.
- En el trabajo: se hacen prejubilaciones, dado que las personas mayores tienen mucha experiencia y esto supone un sueldo más alto. Otro hecho es no contratar a personas mayores, prefiriendo a los más jóvenes, o recurriendo a las jubilaciones obligatorias.
- En la salud: las personas que sufren un trato negativo por su edad pueden padecer depresión.
- En la economía: muchas personas, por su edad, no tienen acceso a ciertas ventajas o servicios que otros sí.
- En la familia: muchas veces sucede en el seno familiar, cuando consideran que los mayores no son útiles o los tratan como si fuesen niños.
- En el amor: predomina la creencia de que las personas mayores no necesitan su sexualidad o que esto es muy raro.
- Edadismo intencionado: cuando se aprovechan de la vulnerabilidad de las personas mayores, como en estafas financieras o estereotipos de los mayores en las campañas publicitarias o medios de comunicación.
- Involuntario: con actitudes o ideas que sean excluyentes, como la ausencia de rampas, barandillas o ascensores.
El edadismo puede llevar a que las personas mayores tengan menos productividad, autonomía o estrés cardiovascular.