frases de Gabriel García Márquez
El cambio de personalidad es una lucha cotidiana en la que uno se rebela contra su propia determinación de cambiar, y quiere seguir siendo uno mismo.
Siento que la conozco menos cuanto más la conozco.
La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada.
Siempre he dicho que uno envejece más rápido en los retratos que en la vida real.
La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir.
No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.
Preescribir es adquirir una propiedad por el transcurso del tiempo.
Lo único que llega con seguridad es la muerte.
Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe.
-La ilusión no se come -dijo ella. -No se come, pero alimenta -replicó el coronel.
El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
Es inútil que siga rezando. Hasta Dios se va de vacaciones en agosto.
No hay anuncios de cometas ni eclipses, que yo sepa, ni tenemos culpas tan grandes como para que Dios se ocupe de nosotros.
Dice que se está muriendo por mí, como si yo fuera un cólico miserable.
Era un desconocido más en la ciudad de los desconocidos ilustres.
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.