
Mentalidad Fija vs Mentalidad de Crecimiento
Mentalidad fija vs mentalidad de crecimiento
Para esta reconocida psicóloga existen dos tipos mentalidades que definen nuestro pensamiento, por un lado está la mentalidad fija y por otro la mentalidad de crecimiento. Si reconocemos y utilizamos esta mentalidad de crecimiento, podremos conseguir el éxito no solo profesional, sino en cualquier faceta de nuestra vida.
Dweck nos propone en su famoso libro «Mindset: la actitud del éxito» preguntas a cerca de nosotros mismos para entender cómo las ideas sobre nuestra personalidad y nuestra forma de ser, nos influyen en nuestro día a día y determinan nuestros actos en el presente. Propone cambiar las ideas preconcebidas que tenemos para poder potenciar nuestras posibilidades de éxito y de crecimiento personal.
¿En qué nos beneficia una mentalidad de crecimiento?
Según Dweck los individuos pueden ser colocados en un continuo de acuerdo con sus puntos de vista personales acerca de donde proviene de la capacidad de cada uno. Algunos creen que su éxito se basa en la capacidad innata; éstos se dice que tienen una teoría «fija» de la inteligencia (mentalidad fija). Otros creen que su éxito se basa en el trabajo duro, el aprendizaje, la formación y la tenacidad, entendiendo esto como un «crecimiento» o una teoría de «incremento» de la inteligencia (mentalidad de crecimiento).
Estos dos modos de pensar juegan un papel importante en todos los aspectos de la vida de una persona. Dweck sostiene que la mentalidad de crecimiento permitirá a una persona a vivir una vida menos estresante y de más éxito. Según sus propias palabras:
«Con una mentalidad fija los estudiantes creen que sus habilidades básicas, su inteligencia y su talento, son sólo rasgos de su personalidad. Piensan que poseen una cierta capacidad y que eso es inamovible.
Esto es importante debido a que los individuos con una mentalidad de «crecimiento» son más propensos a seguir trabajando duro a pesar de los contratiempos. Esta teoría también ha sido trasladada a los niños y la enseñanza, por ejemplo, en los estudios llevados a cabo por Dweck, los niños que recibieron elogios tales como «buen trabajo, eres muy inteligente» se mostraron mucho más propensos a desarrollar una mentalidad fija, mientras que los cumplidos como «buen trabajo, has trabajado muy duro«, llevaban a los pequeños a desarrollar más fácilmente una mentalidad de crecimiento. En otras palabras, es posible animar a los estudiantes, por ejemplo, para persistir a pesar del fracaso, animándoles a pensar en el aprendizaje de una manera determinada.