
Frases célebres de José Saramago que te harán pensar
Por más espesas y negras que estén las nubes sobre nuestras cabezas, el cielo allá arriba estará permanentemente azul.
Todos los días se comienzan cosas, pero, tarde o temprano, todas acaban.
Las personas nacen todos los días, sólo de ellas depende seguir viviendo el día de ayer o empezar de raíz y desde la cuna el día nuevo, hoy…
Todo hombre sabe lo que tiene pero no sabe lo que eso vale.
La vida, parece una línea recta, pero no lo es. Construimos nuestras vidas en tan sólo un cinco por ciento, el resto se hace a través de los demás, porque vivimos con los demás y, a veces uno contra el otro. Pero este pequeño porcentaje, este cinco por ciento, es el resultado de la sinceridad con uno mismo.
Las energías vuelven siempre cuando la esperanza vuelve.
Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar
Los momentos no avisan cuando vienen.
Hay momentos en la vida, para que el cielo se abra es necesario que una puerta se cierre.
He aprendido a no tratar de convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización de la otra.
Si quieres tener cosecha un día, arremángate y siembra ahora.
Nuestros hijos, al fin y al cabo, son tan buenos o tan malos como los demás.
Cada uno ve el mundo con los ojos que tiene, y los ojos ven lo que quieren, los ojos hacen la diversidad del mundo y fabrican maravillas, aunque sean de piedra, y las altas proas, aunque sean de ilusión.

Dos debilidades no hacen una debilidad mayor, hacen una nueva fuerza.
El sentir humano es una especie de caleidoscopio inestable.
Nos faltan todavía muchas palabras para que comencemos a intentar decir quiénes somos y no siempre daremos con las que mejor lo expliquen.
No es malo tener una ilusión, lo malo es ilusionarse.
Aquello que más le cuesta a un hombre es reconocer sus debilidades y confesarlas.
La hora de las verdades terminó. Vivimos en el momento de la mentira universal. Nunca se mintió tanto. Vivimos una mentira todos los días.