frases de Mario Benedetti para pensar en la vida

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Tengo la teoría de que cuando uno llora, nunca llora por lo que llora, sino por toas las cosas por las que no lloró en su debido momento.

La mejor manera de ser feliz con alguien es aprender a ser feliz solo, así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.

La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.

Un río de tristeza circula por mis venas, pero me he olvidado de llorar.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.

Es claro que lo mejor no es la caricia en sí misma, sino su continuación.

Te he dejado pensando en muchas cosas, pero ojalá pienses un poco en mí.

Después de todo, la muerte solo es un síntoma de la vida.

De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.

Ojalá que la espera no desgaste mis sueños.

Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.

La perfección es una pulida corrección de errores.

Siempre ando de mal genio. Yo qué sé. Como si me sintiera incómodo conmigo mismo.

A veces me siento infeliz sin un motivo concreto.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo, ya te dije que el mundo es incontable.

Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso.

No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices.

Yo quisiera ser yo, pero un poco mejor.

Somos tristeza, por eso la alegría es una hazaña.

En este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones, yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto.

Cuando los odios andan suelto, uno ama en defensa propia.

Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido.

Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.

 

mario benedetti1

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